KINESFERA: ENTENDIENDO LA CIUDAD DESDE EL CUERPO

La compañía de danza que trabaja desde la inclusión y la diversidad presenta «Ciudad Interior» su última obra dirigida por Urpi Castro

Injusticia, división, discriminación y egoísmo son algunos de los conceptos que lamentablemente saltan al hablar de esta ciudad.

En ese contexto, Kinesfera es una compañía que desde el 2007 emplea la danza para crear espacios de intercambio e inclusión entre personas que se encuentran en condiciones diversas con el objetivo de eliminar prácticas discriminatorias que limitan el desarrollo personal y los derechos básicos de cada ciudadano; se encuentre o no en situación de discapacidad.

Con motivo del estreno de CIUDAD INTERIOR su última obra que se presentará este 17 de Julio en el ICPNA de Miraflores, conversamos con Urpi Castro directora de la obra, Michel Tarazona director de Kinesfera y con los bailarines Giovanna Ángeles y Adrián Chuquipiondo.

Foto: Agustín Galván

K: ¿De dónde nace la idea de Ciudad Interior?

U: «La obra es una creación colectiva. El nombre y el proceso nacen a partir de todo lo relacionado a la ciudad en la que vivimos, que en este caso es Lima pero que puede ser representativa para cualquier gran urbe en general. Nace del cómo nos sentimos mirados y del cómo miramos a otros; de cómo interactuamos y cómo sentimos esa interacción; de esas respuestas y de esa ida y venida. En esa exploración, surgen imágenes, sensaciones e insinuaciones que han acompañado el proceso y han dado forma a la obra».

A: «Sí, nace de una vivencia urbana, esa fue la premisa y lo demás ha ido saliendo acompañados en la dirección por Urpi y de este modo se han ido componiendo secuencias y algunas imágenes que resultan fáciles de identificarse con lo que vivimos en la ciudad a partir de 4 experiencias aleatorias».

G: «Yo vengo participando en los talleres de Kinesfera desde hace dos años pero esta es mi primera obra. Como dicen mis compañeros, partimos de la mirada que nos da la sociedad, una sociedad que es discriminatoria, violenta, racista y desconsiderada con las personas con discapacidad; donde el que quiere estar arriba pisotea al de al lado y uno tienen que estar siempre atento y a la expectativa».

K: ¿Cómo ha sido el proceso de creación de la obra?

U: «Se ha trabajado con la experiencia de cada uno. Se abren preguntas y van surgiendo situaciones; luego como directora he tratado de enfatizar en lo me parece interesante y así volvemos sobre ellas una y otra vez con la intención de que el proceso no se vuelva mecánico sino que esté vivo. Ha habido una constante reflexión sobre la mirada de cada uno de los participantes en torno la ciudad por lo que de algún modo atraviesa una infinidad de temas: Política, género, la normalización de situaciones de violencia. No ha habido una lista de temas, sino que estos han ido surgiendo en el proceso porque es lo que cargamos; lo que está en nuestro bagaje corporal».

M: «Esta manera de trabajar que hemos tenido me remite más al teatro físico o danza teatro. Dentro de la gama de la danza contemporánea, algunos entran desde la pura coreografía de hecho también trabajamos con planos, espacios, movimientos pero en este caso ha partido de lo que somos por eso la propuesta es más performativa que coreográfica. Se suma gente y se abren espacios; llegan con otras experiencias corporales y de vida que aportan al trabajo escénico por eso la obra se ha ido construyendo en base a lo que cada uno trae».

Elenco de Kinesfera junto al creador de Fiteca previo a su presentación en dicho festival / Foto: Agustín Galván

K: ¿Cómo expresas a través del cuerpo cosas tan abstractas como las que me comentas y al mismo tiempo logras que te entienda el espectador?

M: «En sí la danza contemporánea es un código que no es tan fácil de leer; nosotros que ya tenemos tiempo, nos formamos en esto y estamos cada día aprendiendo, reconocemos estas metáforas. De este modo, se han recogido las experiencias personales de cada uno para luego trasladarlas no de manera literal sino a través de sensaciones que es con lo que trabajamos. Personalmente la indignación, por ejemplo, es un insumo que utilicé desde un principio, además de la locura ya que por propia experiencia, esta ciudad me generó en el 2008 algo parecido. Así empecé a recordad esa sensación y como mi cuerpo estaba en ese entonces: El no querer salir a la calle, los dolores de cabeza, la intolerancia a las bocinas, la sensación de la gente siempre apretada. Luego de explorar eso viene la parte de cómo lo traslado a escena y Urpi lo ha acompañado muy bien desde que empezamos este proyecto. Es un constante proceso y es a través de la sensorialidad; de los huesos, la piel, los gestos, que uno expresa todo lo que te comento y que es muy universal».

U: «Es interesante lo que dice Michell sobre la exploración de la locura que produce la ciudad porque hemos trabajado con la metáfora del manicomio como atmósfera, no de manera literal sino a través del vestuario y la musicalización lo que permite situarse porque no hay ningún tipo de texto en la obra».

Kinesfera tiene 10 años utilizando la danza para crear espacios de inclusión

K: Entonces: ¿Lima en una ciudad que enferma a sus habitantes? ¿Una ciudad que enloquece?

U: «Totalmente, igual en este caso a través de la danza, nosotros tenemos la oportunidad de estar en espacios que nos permiten a veces salir de esa locura y abstraernos. Pero hay una gran mayoría que vive sumergidos en esa locura todo el tiempo. A veces como parte de una clase media no queremos ver esa esa realidad, es duro aceptarnos con todo eso que no es bonito. Una chica que trabajó con Kinesfera nos preguntó ¿Dónde queda la esperanza? Y es una interrogante que hasta hoy me queda dando vueltas. Porque claro, ves una obra como esta y quizá de pronto piensas que todo está mal; pero bueno, nuestra labor es solo ponerlo, no soy yo quien te va a dar la respuesta y también es curioso como nos remueve una obra y la misma realidad ya no nos genera nada, ya no nos indigna».

A: «Desde los privilegios que se pueden tener tienes accesos a ciertas comodidades y omites otras experiencias que están como información, memoria dentro de uno. Compartir las miradas y el cuerpo me destapa los poros. En ese sentido, el fin de la obra no es presentar un diagnóstico social de la ciudad sino evidenciar cosas que están ahí y vale por su contenido. A nosotros nos genera bastante reflexión. ¿Dónde queda la esperanza? Pues nosotros solo sentamos las bases para que cada quien responda esa pregunta».

M: «Para las obras recurro a la memoria y escritos que tengo en el cuerpo y que van saliendo cuando disponemos de un espacio para poder crear. Sí; todo lo que pasa a nivel político, social, el día a día en el espacio público que es de constante combate enloquece sin duda. A veces trato de no caer en eso pero hay momentos en los que uno tiene que alzar su voz cuando se indigna y cargarse».

K: Vi una escena durante el ensayo y siento que hay mucho de deseo también en la obra ¿Qué me comentas al respecto?

U: «Mmmm. La verdad es que he puesto el foco en aquello que me llamaba la atención. La presencia de Giovana ha generado ciertas situaciones sin duda. No es algo que sea una búsqueda explícita sino que ha ido saliendo. Giovanna se ha permitido explorar su sexualidad desde la obra y es que el cuerpo tiene un ingrediente que de por sí genera eso. Yo he puesto el énfasis en ciertas cosas como te digo, quizá otra persona hubiera dejado eso y puesto el foco en otro tipo de búsqueda. Son cosas que me parecían interesante e iban con la temática. Pero no has visto nada aún, hay una escena con un ingrediente muy fuerte que ya verás en la obra».

K: En tu caso Giovanna ¿Cómo ha sido tu experiencia en Kinesfera?

G: «Siempre me gustó la danza. Yo bailaba festejo, marinera y saya y me daba cuenta que en esos bailes hay pasos exactos y mi cuerpo me daba hasta un límit. Yo no puedo doblar mucho las rodillas, ni levantar la pierna como el resto de bailarinas y en esos momentos sentía discriminación y me daba frustración. Fue por esa época que me encontré con Michel después de años ya que estudié con él y me comentó del proyecto el cual me llamó la atención. Me siento muy contenta porque se trata de hacer algo tuyo; lo que sale al conocer tu cuerpo y tu misma explorarlo para hacer tu coreografía. Me encantó sacarme la palabra «no puedo» y romper ese límite que la sociedad muchas veces impone».

Muchas cosas que se dijeron el día de la entrevista se quedan flotando en mi cabeza. Y es que hay conversaciones que a veces cuesta sintetizar en unos cuantos caracteres; sin duda hay veces que el cuerpo y el silencio dicen más que un texto, así que si desean conocer más de esta hermosa propuesta no se olviden que «CIUDAD INTERIOR» se presenta este 17 de Julio en el Auditorio del ICPNA de Miraflores. Avisados están!

 

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