NUESTRO ORGULLO ES RESISTENCIA

Esta nota expresa el sentir de algunxs artistas y activistas de la comunidad LGTBIQ+ que desde sus vivencias aún siguen resistiendo en una sociedad que te violenta, por tan solo ser como unx desea.

Texto por: Jonás Ave (orgullosamente cabra)

Hace 50 años, Marsha P. Johnson, mujer transgénero afrodescendiente y Silvia Rivera, mujer transgénero latina, encabezaron las revueltas de Stonewall, en las que lucharon contra todo un sistema que violentaba a personas trans, lesbianas, gays, bisexuales, intersexuales y más; ubicado en un barrio neoyorquino de Greenwich Village.

En el Perú, a puertas de celebrar 200 años de independencia, no se reconocen aún los derechos de la comunidad LGTBIQ+ y continúan congelados en nuestro parlamento Proyectos de Ley como: Ley de Identidad de Género, Ley Contra los Crímenes de Odio, Ley de Unión Civil y la Ley de Matrimonio Igualitario.

Esta nota expresa el sentir de algunas amigxs, artistas y activistas de la comunidad, con quienes tuve el placer de conversar con cada unx de ellxs, y que desde sus vivencias, aún siguen resistiendo a una sociedad que te violenta, por tan solo ser como unx desea.

Gahela Cari /// Foto: Pilar Pedraza

Gahela Cari es una mujer trans, afro-serrana y migrante. También es militante en la organización política Nuevo Perú, dirigente en la FENMUCARINAPFederación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú y egresada de la carrera universitaria de derecho. “Crecí en medio de esteras, tuve que salir de la chacra para culminar de estudiar y en el camino terminé descubriendo mi identidad”, cuenta Gahela como parte de su historia.

Las personas trans son las más vulnerables dentro de la comunidad LGTBIQ+ y esto se debe a que desacatan los mandatos sociales impuestos por la sociedad. “Recuerdo la primera vez que fui a exponer como Gahela; con falda, tacos, blusa y un saco. La profesora me vio y me dijo que no iba a exponer un payaso en su clase, que me cambie de ropa y me vista decente; fue bastante violenta conmigo”, señala como uno de los tantos episodios que ha pasado al visibilizarse como mujer trans. “Las personas trans terminamos siendo segregadxs, empujadxs a la precariedad y a la violencia. Hasta podría decir que la violencia se normaliza y se justifica hacia nosotrxs, porque terminamos saliéndonos de la regla socialmente impuesta”.

Muchas de las personas trans dejan las escuelas, las universidades e institutos por la constante discriminación y violencia que atraviesan. En ese sentido Gahela me comenta lo siguiente: “Ninguna trans femenina que hoy practique la prostitución soñó con ser puta cuando era niña…Lo ejercemos por no tener muchas oportunidades. Las alternativas que tenemos son: La prostitución, cosmetología o cocina; fuera de ello, no tenemos otras como el resto de personas, específicamente como la población heterosexual, por ejemplo. Hay una elección condicionada para nosotras”.

Seb Marallano /// Foto: Facebook personal

“Vivimos en la marginalidad, no tenemos acceso: a la educación, salud, trabajo ni a la identidad”, señala Sebastián Marallano; chico trans, integrante del colectivo Diversidades Trans Masculinas y estudiante de periodismo.

Sebas (como me ha permitido llamarle), salió del closet trans en el 2015, acompañado por su ex pareja y por el colectivo del cual actualmente es integrante. “Comencé el viaje con muchas dificultades; al inicio le costó a mi mamá aceptarme como lesbiana y luego vino el trabajo de aceptarme como chico trans, ya que implicaba una serie de cosas más, como dejar la feminidad o bueno, usarla de otra manera. Mi mamá siempre se empeñaba en que sus hijas sean súper femeninas y de pronto llegué yo, Cuenta Sebas. “Tuve que irme de casa por violencia, mi hermano me violentó y me fui a vivir con otrxs amigxs. Eso ha sido lo más difícil que me ha tocado pasar sin duda”.

Le pregunto si existe la invisibilidad de las personas trans dentro de la comunidad LGTBIQ+; me responde que sí la hay. “La comunidad LGTBIQ+ es en realidad una comunidad más gay, lésbica o bisexual, constantemente nos señalan como lxs escandalosxs. Hay personas que salen del closet gay o lésbico diciendo: no quiero ser hombre o no quiero ser mujer, como marcando la diferencia con nosotrxs…Las personas trans, sobre todo las mujeres trans, son la cara visible del movimiento; la expresión de género es parte de nuestro punto de quiebre, tanto para visibilizarnos o como para que nos violenten; por eso creo que la comunidad LGBTIQ+ debería sostener más a las expresiones de género disidentes, que en su mayoría somos las personas trans”.

A finales del año 2016, fue presentado al Congreso de la República, el proyecto de Ley de Identidad de Género. Han transcurrido casi 3 años y aún ni siquiera ha pasado al pleno para el debate. “Lamentablemente para vivir en los márgenes de esta sociedad, tengo que identificarme y el DNI, es la llave para ser ciudadano básicamente. No puedes trabajar, no puedes estudiar; no puedes ir al seguro y si vas, recibes la violencia de ser llamado como ellos te identifican, que para algunos puede ser poca cosa”.

Escalimetro /// Foto: Instagram personal

Escalimetr0 es cabrx, artista, performer y estudiante de arquitectura. Ella se asume cabrx y me comenta que perfomear desde la femineidad, es estar expuesta a una constante violencia. “Ser cabra en el Perú, es duro; es estar expuestx a ser discriminadx, ya sea por parte de tu familia, amigxs o en tu entorno laboral…Llegué a un punto en mi vida si decidir visibilizarme cabra o no; entonces decidí ser yo mismx, siendo consciente que podría sufrir algún tipo de agresión o sentirme vulnerable en algún momento. Ser maricón es arriesgar”.

Y sí; ser maricón es arriesgar (lo afirmo desde mi experiencia personal), pero también soy consciente, como persona cisgénero, que no es lo mismo andar en la calle siendo gay (puedes pasar desapercibido, a veces), que siendo trans o travesti. “Una vez pedí un taxi, me vio y se fue, solo porque no me vio vestida como una persona cisgénero”, me comenta Escalimetr0.

Hablamos sobre el activismo y lo que significa el día orgullo y ella me dice: “Para mí vivir es luchar, porque el cuerpo es político. Una vive día a día y mediante esa forma haces tu lucha. Me siento orgullosx de ser lo que soy todos los días; sin embargo, hay quienes se aprovechan de ese orgullo, hay empresas que se apropian del discurso de las cabras, cuando no han hecho nada durante todo el año, solamente quieren lucrar. Me cierro también a que personas heterosexuales o blancas hablen por nosotrxs, que se apropien de nuestra lucha”.

Eme /// Foto: Esteban Marchand

“Nos han invisibilizado durante tanto tiempo, que la visibilidad es una forma de hacer revolución”, me comenta Eme. Ellx es una artista trans, cantante y orgullosamente marica que se identifica como una persona trans no binaria.

El arte le permite a unx expresar, comunicar y visibilizar una realidad ante lxs demás. “A la medida que fui cantando y reafirmando mis identidades, empecé a descubrir cuan potente era la música como herramienta para visibilizar esas identidades; sus respectivas luchas, denuncias, malestares, dolores e historias. Empecé hacer música y me terminé dando cuenta que era una plataforma urgente”.

Eme me expresa con mucho entusiasmo que ser marica es lo mejor que le ha pasado y que ser parte de la comunidad, implica para ellx, hacerlo visible. “Creo que también la visibilidad es un privilegio. Hay que ser conscientes que no todxs la tienen y tampoco podemos pretender que todxs lo sean…Yo cada vez que puedo, donde esté, hago visible mis identidades; me parece importante decir todo lo que se nos ha enseñado a callar. La visibilidad es un acto de rebeldía sin duda”.

Conversando sobre la propia comunidad LGTBIQ+, le pregunto a Eme ¿qué nos falta? desde su opinión personal, y me responde: “Nos falta humanidad. Toda nuestra transfobia, misoginia, racismo, clasismo y gordofobia interiorizada, son formas de violencia que seguimos replicando en nuestra misma comunidad. Y eso pasa porque somos hijxs del patriarcado y si no lo trabajamos, de nada sirve que digamos que somxs de la comunidad LGTBIQ+; lo único que nos une, es que usamos palabras similares para identificarnos, pero nuestras diferencias de vida son súper diversas, entonces necesitamos empezar a hacernos cargo de asumir esas diferencias y trabajarlas para no hacernos daño entre nosotrxs”.

Liz R. /// Foto: Facebook personal

Liz R. es una mujer bisexual, feminista, psicóloga y forma parte de la colectiva comunitaria Awqa Feminista. Ella me comenta que hay cierto estigma hacia las personas bisexuales y que inclusive, desde la propia comunidad lo ha percibido. “Hace un tiempo alguien de la comunidad me dijo: la bisexualidad es una etapa. Y es que para algunxs asumirte como bisexual a veces significa que no eres lo suficientemente lesbiana para ser de la comunidad LGTBIQ+ y en esa misma línea, no eres lo suficiente heterosexual para ser hetero”.

En un sociedad machista como la nuestra, ser mujer, es estar expuesta al acoso en las calles y peor aún, si tus muestras de afecto irrumpen los mandatos sociales ya establecidos. “Cuando en algún momento me he relacionado con una mujer, he tenido que pensar previamente si mostrar mi afecto o no en la calle, sobre todo, por una cuestión de seguridad para ambas. El hecho de ser una misma, te pone en riesgo y no solo te expone a que te insulten, sino que hasta te pueden llegar a violentar”.

Le pregunto a Liz si como comunidad tenemos alguna fortaleza, ella me dice que es “Sonreír…A pesar de las difíciles situaciones que podamos atravesar, seguro que algunxs pasamos por situaciones peores que otrxs; sin embargo, aún tenemos la capacidad de sonreír y brillar más que un glitter”.

Gretel La Torre /// Foto: Alexander Neumann

“Recuerdo que en una discoteca, me golpearon y me botaron. Estuve luego sin salir de casa; no iba a trabajar, tenía mucho miedo de que me vuelvan a lastimar”, Gretel La Torre; mujer trans, modelo, artista visual, performer y actriz.

Gretel es del Cusco, creció dentro de un espacio familiar muy tóxico; pasó por diferentes episodios muy tristes, sin embargo, el tiempo le ha permitido empoderarse. “En mi caso, yo me visibilizo todo el tiempo (24/7), ya no me cohíbo. A medida que camino en mi proceso también me voy decontruyendo desde adentro. Hay cosas muy mías que debo de cambiar. Hay que cuestionarse constantemente”.

Se acerca el día del orgullo y le pregunto qué opina sobre esa fecha. “En realidad para mí es todos los días, para una cabra es todo los días. Hay que sentirnos orgullosxs de quienes somos, porque es una gran llave para poder amarnos. También, hay que estar unidxs, para así luchar y derribar el patriarcado”.

Aún las trans, cabras, mariconas, bisexuales, lecas y otras disidencias sexo-genéricas, seguimos esperando que desde el Estado se reconozcan nuestros derechos o tal vez no (no puedo permitirme hablar por todxs); pero lo que sí creo que todxs deseamos, es que esta sociedad nos deje de mirar como diferentes y que nos respete.

Y en cuanto a la comunidad, que empecemos algunxs a cuestionar nuestros privilegios, que aprendamos a ser solidarixs con lx otrx; reconociendo que todxs tenemos diferentes vivencias, pero que nos une una misma lucha.

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