RITUALES MADE IN LIMA

Conversamos con Luis Alvarado, director del documental “Ruido Vulgar: Extremos Sonoros en Lima” y activo gestor dentro de la escena noise y underground de la ciudad

«Lima es como un gran ruido, una ciudad en choque» es una de las frases con las que Luis abre su documental. Y es que el caos que reina en esta ciudad de reyes y locos calatos y ese cielo del que tanto se ha escrito sin poder hacerle aún justicia a su indescifrable magnetismo; son parte del escenario que ha inspirado y sigue inspirando a una serie de proyectos que desde finales de los 80s han buscado siempre ir más allá de lo establecido musicalmente cruzando, sin reparo, todo límite imaginable y logrando a través de la experimentación dejar un legado importante en la historia de la música contemporánea de la ciudad.

Luis es una voz autorizada para hablar de esto y todo lo relacionado a la escena noise, el ruidismo, el underground y la música experimental en la ciudad. Dedicado por completo a los sonidos más arriesgados que ha parido Lima y el Perú; es gestor, investigador, músico con el alias de JGRUU, hace poesía sonora, conduce un programa en la radio llamado Cazar Truenos y por supuesto está detrás de la disquera Buh Records una de las más activas en el circuito independiente local y que cuenta con un catálogo diverso que incluye discos elementales de las mencionadas movidas, además de verdaderas joyas de investigación como la serie «Sonidos Esenciales».

Mucho se habla de la escena subte y su influencia en la cultura de la ciudad pero ¿Qué pasó al final y en los años posteriores? Decidimos conversar con Luis con motivo de la reciente publicación en Youtube y liberación de “Ruido Vulgar: Extremos Sonoros en Lima”, su primer documental y un importante documento visual para entender el desarrollo de esa escena y su relación con Lima.

¿Cuál es la búsqueda de Luis? ¿Por qué esa atracción y dedicación a sonidos poco convencionales?

Nunca he tenido una respuesta para eso pero va más allá del sonido. Siempre me ha llamado la atención aquello que no resulta llamativo para todos, creo que si algo está escondido es porque puede ser o muy malo o muy fascinante. La música experimental o el noise tienen una condición marginal y siempre me ha atraído esa idea de cómo sea crea todo un universo y una tradición dentro de esa marginalidad, y como esto al final siempre llega a influir en la cultura pop.

¿En tu documental dices que Lima es un gran ruido? ¿Cómo suenan las calles de Lima para Luis?

Lima es una ciudad que ha cambiado mucho pero sigue siendo una ciudad saturada. Me gusta la metáfora de Lima como un ruido porque creo que es una ciudad con problemas de comunicación, y el ruido es esencialmente eso, algo que impide que recibas una información de manera clara; para mí eso ocurre en Lima a muchos niveles. Está presente desde la segmentación, en la relación autoridades y ciudadanía, en la manera en cómo se articulan diferentes grupos sociales; en la misma movida la cadena de producción musical está siempre obstruida y hay momentos en que pareciera que no fluye la comunicación.

Que la ciudad sea ruidosa, es parte de su desorden y caos, y es como un telón de fondo bastante trágico, porque es muy nuestro pero al mismo tiempo es algo muy inspirador. A mí me gusta mucho Lima, me resulta una ciudad muy estimulante, como te digo, es una ciudad en la que cada cosa parece tener truco y uno tiene que ir descubriendo cómo funciona.

Hay artistas dentro de la escena noise – experimental – electrónica underground que a través de su sonido han logrado captar la esencia de la ciudad. Pienso en Paruro por ejemplo, partiendo del nombre me remite a Lima, Liquidarlo Celuloide por lo visceral, Jardin y así varios. ¿Qué proyectos crees que reflejan o interpretan de forma clara lo que es Lima?

Todo me remite a Lima, desde Felipe Pinglo hasta Paruro, por ejemplo. Son versiones y formas diferentes de entender la ciudad y los procesos de modernización que afectan la subjetividad de la gente; no sé si haya alguien o algún género que interprete mejor la ciudad o en mayor o menor grado.

Quizá alguien como Paruro tiene una manera de interpretar la ciudad que no pasa por la necesidad de narrar sino por una especie de volcadura emocional basada en toda una experiencia de vivencia urbana. Es interesante las diversas maneras en que los músicos se inspiran en esto y hay artistas que saben captarlo y traducirlo de una manera muy singular. Jardin por ejemplo es otro de ellos. Siempre me generan la sensación de estar inmerso en una especie de cámara desde la cual se percibe todo de otra forma, como estar dentro de algo, en una atmósfera llena de reverberación pero sintiendo que afuera de eso está la ciudad. Es un ritual totalmente made in Lima.

En cuanto a géneros o ritmos populares y su mezcla con sonidos experimentales o provenientes de circuitos under, desde la música de vanguardia de los 70s con lo andino, pasando por Kollantes en los 90s con el afro y hasta los 2000 con la fusión de música electrónica con cumbia ¿Que me comentas de ese encuentro? ¿Al final siempre se llega a dar?

Si claro pero siento que todo tiene que ser visto desde su contexto. La música experimental que apareció en Lima en los 70, surgió como una forma de diferenciarse de las vanguardias de la década de los 60s y salirse de lo que se conoce como universalismo; Coincide con los procesos de migración y los cambios en la ciudad, con el nacionalismo de Velasco y la promoción del folclore, todo eso hacen que esos años estén llenos de música muy interesante. Es una de las épocas más fascinantes en la música del Perú con sonidos que evocan lo ancestral.

Algunos como Miguel Flores, Manongo Mujica, o incluso antes grupos como El Polen captan esa sensibilidad y toman elementos de la música de vanguardia y el folclore andino de manera magistral. Si saltamos a los 90, Kollantes es un artista que hizo algo muy original en esa época mezclando sonidos afroperuanos con IDM, es una música que es pionera y que merece ser reivindicada, pues de algún modo posteriormente se ha convertido en el antecedente de una generación de productores donde puede estar Deltatrón, Danny M, Dengue Dengue Dengue, que fusionan cumbia con electrónica. 

Pero, ¿De hecho que ese encuentro es super rico en una sociedad que siempre está mirando hacia afuera?

Sí claro aunque los genial e ideal sería que esa música de fusión se pudiese escuchar en los lugares donde surgió también; ese es el paso que debería dar pero no es tan fácil.

Los contextos históricos marcan la música de cada generación. Actualmente somos una sociedad de post-guerra en una Lima de «boom inmobiliario» ¿Cómo influye esto en la producción musical joven? ¿Es menos o más visceral por eso?

En los ámbitos de experimentación hay una tendencia hacia el ruidismo y creo que puede tener que ver con esa historia de violencia, igual hay escenas que mantienen un discurso contestatario como la escena hardcore pero por otro lado puede haber bandas que pueden ser evasivas. Siento que la violencia no se ha tematizado en muchos circuitos de la escena underground joven como uno esperaría que ocurra. Pero claro, tampoco pienso que haya que decirle a los artistas que tienen que hacer o decir, pero si me parecería interesante que haya mayor consciencia. Quizá la indiferencia es una forma de violencia de algún modo interiorizada también. Quizá tiene que ver con que hay demasiadas distracciones, mucho Facebook, qué se yo, jaja. 

Por otro lado creo que la visceralidad está muy presente en muchos ámbitos y escenas. La movida stoner es un claro ejemplo, las tocadas de Varsovia o Liquidarlo Celuloide que son del sello o en los espacios de música de improvisación libre.

Igual creo que nadie se ha sentado a reflexionar seriamente en torno a las bandas nuevas y el contexto actual. Habrá que esperar un poco a que alguien investigue que pasó en esta época pero si es muy interesante lo que sucede: Hay muy muchos cambios, a nivel de industria, hay diversificación, artistas que toman una posición en cuanto a las posibilidades de gestionar su propia carrera, ya que es una generación más independiente en ese aspecto. Hay otros que están optando por tener sponsors más bien.

¿Qué piensa Luis Alvarado cuando ve que en Cartel de vivo x el rock como estelares a Vanilla Ice, Vilma Palma, Enanitos Verdes? No es que tenga algo contra ellos, yo me sé las canciones de Enanitos Verdes y todo bien pero ¿Está bien que sean estelares en un festival así de masivo y lleno de gente joven? ¿Qué lectura le das a ese cartel?

Pienso en el poder que la radio ejerce en el Perú por encima de otros medios. Vas a un sitio donde está la radio prendida o subes a una combi y casi siempre suena Vilma Palma, Enanitos Verdes o cualquiera de esos grupos. No es sorprendente y dentro de todo es un festival bien craneado, logran mezclar artistas de diversos circuitos y hacen que funcione bien en términos de convocatoria. Pero lo que me queda claro es el poder de la radio y a su vez la falta de plataformas de difusión de impacto de los que carecen artistas emergentes. En los 80 al menos tenías la oportunidad de ir con tu disco de 7 pulgadas y dejarlo y lo pasaban una vez y a ver si funcionaba. Eso ya no existe; las radios están aseguradas con un nicho y no van a salir de eso.

No hay una regulación, el hecho que la radio tenga un impacto tan fuerte debería hacernos pensar ¿Quién controla esa influencia? ¿Quién decide? ¿Todo depende del gusto popular o es una forma de controlar las opciones musicales? Una forma de romper esa cadena es fortaleciendo los otros espacios alternativos. Festivales como Cultura Libre o el desaparecido Lima Vive Rock tienen que ser inclusivos y fomentar cultura joven por tratarse de instituciones estatales. En tal sentido, son iniciativas que otras municipalidades deberían replicar para que haya una mayor exposición de propuestas musicales jóvenes.

En un artículo reciente comentaste sobre el Foro Mutante y su enfoque en la importancia de encontrar un punto medio entre el Mainstream y el Underground. ¿Cómo se aplica eso a un contexto local?

Bueno Mutante hablaba de ser conscientes de los vicios de ambos extremos. Y aquí pasa que por un lado, hay espacios de alcance masivo con una línea dogmática, endogámica, muy tradicional; por lo tanto hay una producción increíble a la que no se presta atención y lo interesante sería que esa escena posicionada permita la entrada de nuevas propuestas. Por otro lado, lo que le falta al underground claramente creo que es mejorar sus propias condiciones, su infraestructura. A veces un concierto puede ser muy trash y creo que se podría dejar de hacer 3 o 4 conciertos para hacer uno realmente bueno. 

¿Cuál es el ingrediente que tienen las bandas o proyectos que te interesa que formen parte de tu sello Buh Records?

Lo que me mueve son propuestas que vayan a contracorriente; me gusta que sean inmersivas, desafiantes, expresivas, personales, no sé cómo explicarlo, parte de una intuición. Es básicamente eso, intuición y creo que hasta ahora no me ha fallado y espero seguir por ahí, a la gente le gustan los discos y los conciertos.

¿Qué se viene para Luis y Buh Records?

En los próximos meses con Buh Records sale un nuevo disco de la colección Sonidos Esenciales, esta vez de José Sosaya, también saldrá material de Liquidarlo Celuloide y de Efraín Rozas, que están buenísimos. De ahí en el año saldrán más discos, compilaciones, y algunos conciertos interesantes y con sorpresas que estamos coordinando.

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