TRANS HISTORIAS

Conversamos con Arturo Nicolás Dávila, director de la primera obra teatral en el Perú dirigida, producida y protagonizada íntegramente por personas trans

Texto: Jonás Ave /// Foto portada: John Reyes

Hace un año atrás, Arturo nunca imaginó presentar la obra testimonial Trans Historias en un espacio tan importante como el teatro Mario Vargas Llosa de la Biblioteca Nacional del Perú y hoy, luego de hacer esto realidad sueña con llevarla al interior del país.

Y es que, en un contexto como el local donde el cine, la televisión y el teatro nos dice siempre que una persona transgénero debe ser encarnadx por un actor cisgénero;  invisibilizando de este modo el trabajo de actores y actrices trans, dar vida a un proyecto como Trans Historias en el que cinco personas se muestran ante el público y comparten sus testimonios sobre situaciones de violencia debido a su identidad, resultaba una idea más que difícil de lograr.

Con motivo de la presentación de la obra en el marco de la FIAED – Festival Internacional de Artes Escénicas por la Diversidad, este martes de 18 de junio en el MALI conversamos de todo un poco con su director y creador Arturo Nicolás Dávila.

Foto: Adriana Mendoza

¿Quién es Arturo?

“Soy un muchacho trans, moche, escritor, pansexual y agénero. Soy muchas cosas en un solo ser. También soy chamán, ritualista, una cabra terca y una gestora cultural. Ese es Arturo”. 

¿Cómo fue el proceso de visibilizarte trans? ¿Qué dijo tu entorno más cercano sobre ello?

“Fue a los 22 años cuando empecé a visibilizarme trans. Recuerdo que varios hombres heterosexuales me repetían: -Eres así porque nunca lo has probado- y ante eso muchas veces prefería no confrontar la situación. En mi caso, mi mamá se entera cuando ya no vivía con ella y recuerdo que me dijo: Toda la vida das la contra; cuando eras mujer, querías ser lesbiana; ahora que eres lesbiana, quieres ser hombre; ¿qué más quieres ser?-. Con el tiempo mi expresión de género fue cambiando y me fui empoderando más en el feminismo. Tiempo después viajé a visitar a mi mamá, me vio y casi se muere: -¿Qué ha pasado contigo?, ¿Ahora eres maricón?- me dijo. Fue muy gracioso y doloroso a la vez”.

¿Es difícil ser una persona trans en este país?

“Sí, lo es. En el Perú el discurso de odio está enquistado y cada vez gana más terreno. Es una realidad dura saber que hay familias que prefieren que seas drogadicto o ladrón, a cabro o trans. Es terrible y lo sé porque me lo han dicho mil veces. La sociedad refuerza esas ideas en esas personas que están en nuestro entorno diciéndonos que somos nosotrxs lxs que estamos mal. Igual pasa con nuestras autoridades; la policía está coludida; cuantas veces he ido denunciar hechos de violencia y me han paseado o simplemente no me han querido atender”.

Foto: Adriana Mendoza

“Para mí las artes en su expresión, son como una herramienta que enlaza un corazón con otro corazón”.

¿Cómo se da tu acercamiento con el teatro?

“Para mí las artes en su expresión, son como una herramienta que enlaza un corazón con otro corazón. Siempre quise estudiar cine pero encontré una diferencia entre este y el teatro. Las personas cuando miran una película, lo hacen con ansias de satisfacer una expectativa; en cambio en el teatro, el público acude con la actitud de sorprenderse. Fue así que me enamoré del teatro, al darme cuenta que es una herramienta que permite que la otra persona se siente y se deje sorprender”.

Acaban de presentar Trans Historias en la Biblioteca Nacional del Perú; obra teatral que diriges y produces. Cuéntame sobre esta.

“Trata sobre la historia de 5 personas trans, que se encuentran reunidxs en una sala y en esa conversación, se cuentan cómo les fue en el día y sobre cómo se sienten. De este modo comparten sus testimonios acerca de como sus vidas se encuentran en situaciones de violencia debido a su identidad”.

¿Crees que es importante para ti que sean las propias personas trans quienes representen sus vivencias en el cine, televisión o teatro?

“Definitivamente es muy importante que seamos nosotrxs mismxs lxs representantes. Lo que pasa es que algunos desean lucrar con nuestras historias y no nos permiten expresar lo que realmente sentimos”.

¿Cómo llegaron a conocerse entre todxs? ¿Cómo se conectaron?

“Nos conocimos con algunxs desde el feminismo y con otrxs del activismo trans. Y cuando ya empezamos a sentirnos más cercanxs, hablamos sobre la idea de formar un colectivo artístico. En un primer momento pensamos en no movernos escénicamente, sino en crear una plataforma que visibilice nuestras vivencias, pero a veces termina siendo un poco unipersonal cuando no te escuchan hablar. Finalmente, decidimos hacer una obra de teatro que relate la historia de cada unx. Fue una locura al comienzo, porque ni nosotrxs mismxs creíamos que iba a lograrse, pero después de casi un año, se logró”.

Y durante el proceso de producción de Trans Historias, ¿Han tenido que lidiar con alguna dificultad?

“Claro que sí. Queríamos estrenar la obra el 31 de marzo pasado -Día Internacional de la Visibilidad Trans- y no encontrábamos teatro. Espacios gratuitos no habían y los de alquiler estaban muy caros para nuestro presupuesto. Luego encontramos el teatro de la Asociación Cultural Winaray ubicado entre las avenidas Tacna y Colmena en el piso 12 de un edificio. Es un teatro pequeño, como para 40 personas y era pagable pero con la venta de todas las entradas, nos préstamos para el primer pago y nos lanzamos con la obra. Felizmente se llenaron las tres fechas. Después estuve en búsqueda de otros espacios más grandes; tocamos mil puertas, queríamos llevar la obra al Congreso, al LUM, pero todo el mundo nos decía que no”.

El LUM les cerró las puertas, pero la Biblioteca Nacional del Perú las abrió, ¿Cómo así se logró? ¿Cómo lo recibieron?

“La Biblioteca se comunicó conmigo para una reunión, les comenté sobre la obra y la importancia de que nos abran sus puertas; recuerdo que les dije: –Esta es una vivencia, recíbanla o no; no necesitan tener una postura, solo bríndenos el espacio-. Les hablé desde el corazón. Pasó un tiempo y nos dieron fecha. Recuerdo que grité como loca, me emocioné mucho. Luego les conté a lxs chiques que la Biblioteca nos había confirmado y que en su auditorio ingresaban 530 personas; dudamos que lo íbamos a llenar. Al final a la presentación asistieron 385 personas y fue una hermosa locura”.

Sí que fue una hermosa locura, ¿Te imaginabas esto en algún momento?

“Me lo han preguntado. Hace un año me imaginaba sobreviviendo a un trabajo de mierda, de alguna manera el hecho que me hayan botado de mi trabajo por ser trans, me impulsó a estudiar dirección de actores; me empujó a creer en mis capacidades artísticas. Me decía: –Algún día lo haré-. Nunca me imaginé como director, guionista y escritor. Es cosa de creer en ti, suena cliché, pero si una se junta con las personas adecuadas, que en vez de decirte: -Ay webon creo que mejor no- te coge de la mano y te dice: -¡Vamos estúpida que lo podemos hacer!-, esa es la parte hermosa”.

Foto: Atoq Wallpa Sua

Foto: Adriana Mendoza

¿Qué sigue para Trans Historias?

“Trans Historia como colectivo continúa. Tiene la obra como primer proyecto, pero lo que busca es empoderar a más personas trans. Lo siguiente -en caso no logremos llevar la obra al interior del país, que es lo primero que anhelamos- es abrir una nueva convocatoria para una siguiente promoción; deseamos que más personas cuenten sus historias a través del teatro”.

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