BESTIA BEBÉ: LUCHADORES DE BOEDO

Con motivo de su reciente visita a Lima conversamos con Tom Quintas, vocalista de una de las bandas más importantes de  la escena indie latina

Canciones sobre fútbol, barrio y amigos; guitarras furiosas y sonidos estridentes. Después de tres años, la banda argentina de rock independiente, Bestia Bebé, retornó a Lima con un setlist más extenso y potente; siendo el Vichama Bar el punto de encuentro de un centenar de almas que corearon los temas de una banda que se ha forjado un camino con sus propios recursos dentro de la escena musical latina.

El año pasado, el cuarteto de Boedo conformado por Tom (voz), Chicho (bajo), Polaco (batería) y Topo (guitarra) sumó a su primera producción discográfica “Bestia Bebé” (2013), dos discos más: “Jungla de Metal 2” y “Las pruebas destructivas”. De  este modo, temas como “El más grande de todos”, “Antártida argentina” y “Fin de semana de muertes”, fueron los que tocaron en vivo en su presentación en la ciudad, creando un ambiente que, probablemente, se mantendrá en la memoria de un público que hizo el aguante hasta el final.

A propósito de esta visita, Kriolla conversó con Tom Quintas, vocalista de la banda, acerca de las dificultades que enfrentan para empujar un proyecto musical autogestionado, el proceso de creación de sus letras, el desarrollo del movimiento de bandas independientes y la posición de Bestia Bebé frente a la violencia de género.

Tom Quintas en el Vichama , Lima-Perú 2018

K: ¿Bestia Bebé nace como una banda con planes de permanecer siempre como un proyecto autogestionado?

T:”La autogestión es una de las formas de llevar adelante la banda. Vos podés ser independiente, ser tu propio jefe y bancarte las cosas o podés firmar un contrato con alguien que se encargue de tu proyecto. Nosotros no pensamos que firmar un contrato sea malo o que lo otro sea bueno, pero siempre nos pareció que la mejor forma de crecer es a través de la autogestión”.

K: ¿Por qué?

T: “Personalmente porque me gusta tener el control de todo en la banda. Es decir, poder hacer las cosas a nuestra manera, hacer música cuando queremos, ir de gira cuando nos de la gana, editar el disco cuando consideremos que toca. Si queremos regalar un disco lo podemos hacer o si queremos hacer remeras las creamos. No tenemos que darle explicaciones a nadie, lo cual implica más trabajo también; pero creo que hoy en día hasta las bandas grandes que no tienen más contratos son independientes en cierto modo porque editan sus propios discos”.

K: Pareciera que el crecimiento de un proyecto independiente hace que se aleje de lo que implica trabajar de esta forma. Una banda que ha crecido mucho en los últimos años y ha sabido manejar este tema es Él Mató a un Policía Motorizado, ¿Qué opinan de esto?

T: “Santiago y yo somos mejores amigos y “Él Mató” es un ejemplo para mí de cómo llevar la banda. Pienso que el hecho de que una proyecto autogestionado crezca no necesariamente te aleja de esta forma de trabajo. De hecho sí tienes que crear una estructura o un equipo más grande. Está claro que no es lo mismo ir a tocar y que vayan 50 personas que tener que ir a un estadio donde irán miles, ¿no?”

K: ¿Las nuevas herramientas digitales ayudan a que esta forma de trabajo sea más fácil?, ¿Qué significado tiene para ustedes hacer música de esta forma?

T: “No creo que la era digital haya precarizado las cosas. Sí cambió todo pero creo que del mismo modo ayudó en referencia a hacer música de otra forma. Por ejemplo, en Argentina hay un pibe que se llama Duki; es un músico que tiene mucha llegada y nunca editó un disco, solo tiene temas sueltos. En casos como este te das cuenta de que cambió todo”.

K: ¿Cuáles son los retos que Bestia Bebé ha afrontado trabajando de esta forma?

T: “Cuesta mucho trabajo, tienes que dedicarle mucho tiempo cuando la banda empieza a funcionar. En lo económico también es difícil. Casi todos nosotros no vivimos de esto, tenemos otros trabajos que nos ayuda a seguir haciendo lo que nos gusta. Cuanto más tocás y más crece la banda, más tiempo le tenés que dedicar. Solo uno de nosotros trabaja en horario habitual y los tres restantes no porque no podríamos. Si vos tenés un laburo de lunes a viernes y tenés que irte de gira un viernes, te echan. Entonces, hay que buscársela haciendo freelos”.

K: Sobre la concepción de las letras, ¿Cuál es el proceso que sigues?

T: “En las primeras canciones, yo siempre hacía la melodía de la voz y los arreglos de guitarra y después al final le ponía la letra. Más o menos, era una letra que no me molestara y sobre las cosas que me gustan; osea acerca de mi entorno. Hablo de mi barrio y mis amigos porque es mi vida; también de mis gustos y de cosas malas que me pasan. Después también hay letras que no tienen sentido. De hecho hoy en día me esfuerzo más con las letras. Trato de no hacer lo mismo que hice antes. Si es que hablé mucho sobre algo, intento cambiarlo”.

K: Desde tu experiencia editando discos en LAPTRA, ¿Cómo percibes que ha venido creciendo las bandas independientes en Argentina?

T: “Empecé a tocar con otra banda en el 2006, más o menos y LAPTRA está desde el 2004. En estos más de 14 años, es increíble cómo ha crecido este movimiento. Antes las bandas eran tan pocas que las conocías a todas, ahora hay muchísimas y son todas autogestionadas. Lo más importante es que antes la mentalidad era “Che, vamos a tocar para que alguien nos vea, nos contrate y la pegamos”. Ahora no. Por ahí ves a una banda de pibes que tocan sin pensar en pegarla, sino en construir un proyecto que desde el inicio va creciendo haciéndolo de otra forma y no esperan a que venga un mecenas que les pague”.

K: Respecto a los casos de violencia denunciados por chicas a integrantes de algunas bandas, como por ejemplo, el caso de La Ola que quería ser Chau, ¿Cuál es la posición de la banda?

T: “Estamos en contra de cualquier tipo de violencia. Para mí lo más importante de todo esto es que se empezó a visibilizar un tema que antes se tomaba como algo normal. Esto hace que muchas chicas y personas que sufren de violencia o acoso vean que no está bueno que pase eso y puedan salir a denunciarlo para que no vuelva a pasar. Esto, para mí, es lo más importante. En Argentina se ven muchos pibes y pibas de 15 años, de generaciones de secundario que están muy metidos en el tema. Esto es algo que antes no sucedía. Y me parece que está buenísimo y que es para bien. Obviamente que lleva su tiempo, como cualquier tipo de movimiento”.

K: ¿Cuál es tu impresión sobre el recibimiento que tienen en sus shows en Lima?

T: “Pensar que todo se mueve por internet es muy loco. Aquí nadie nos promociona o nos pone en la radio. De pronto llegas y la gente sabe la letra de tus canciones y quieren hacer entrevistas. Es muy loco que vayas a un lugar al que nunca fuiste y que sepan tus canciones”.

K: ¿Cómo se ven en diez años?

T: “Multimillonarios y con un sello discográfico en Sony jajaja”.

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