EL PULSO CAÓTICO DE LIMA

Liquidarlo Celuloide, banda elemental en la escena noise rock de la ciudad presenta Superfricción su más reciente trabajo de estudio vía el sello Buh Records

Lima puede ser tantas cosas al mismo tiempo que realmente resulta difícil llegar a un consenso al momento de describirla. Sin embargo, en lo que sí podemos estar todos de acuerdo es en la presencia dentro del ADN de la ciudad, de ciertos elementos como el caos, el ruido y los extremos; los mismos que de algún modo son inherentes a cada uno de sus habitantes. En ese contexto, existe una tradición de músicos, artistas y proyectos locales que han sabido inspirarse en ese entorno decadente, llegando a sublimar esos estímulos propios de la «ciudad de reyes» y entre ellos sin duda destaca Liquidarlo Celuloide.

Con una conocida trayectoria en la escena Noise Rock de la región, nueve discos lanzados y participación en importantes festivales en el extranjero como el Nrmal de México, Liquidarlo Celuloide es también uno de los actos en vivo más intensos de la ciudad. Recientemente han lanzado su último trabajo de estudio llamado «Superfricción» vía Buh Records, disco que ha recibido comentarios bastantes positivos, tanto de los seguidores de la banda como de la prensa especializada (Reseña Estereofonía) y que trae varias novedades como la inclusión de voz en los temas y un sonido cada vez más orientado a la hipnosis colectiva que invita a la más visceral de las danzas.

Con motivo del próximo concierto de presentación del disco este Jueves 14 en La Noche de Barranco, conversamos con Juan Diego Capurro y Giancarlo Rebagliati parte de la banda.

K: ¿Cómo empieza la historia de Liquidarlo Celuloide?

J: “Empieza como un proyecto completamente personal y caprichoso; era yo tocando sartenes y guitarras acústicas; cantando y afectándolo todo con procesamiento electrónico. Saqué dos discos así y empezó a generarse interés de la nada. Luego dejé el material estratégicamente en galerías, me ofrecieron un concierto en Caylloma y recluté a Christian Marlow y Valentín Yoshimoto que en ese entonces tocaba en Rayobac y Retrasados de Hojalata. Así fue evolucionando todo hasta llegar a la formación actual con: Efren Catillo en la guitarra, Giancarlo Rebagliati en el bajo, Alfonso Vargas en batería y yo en teclados y voz”.

K: Entonces nace como un proyecto de alcoba ¿Por ese entonces hubieron algunos proyectos de este tipo no?

J: “Sí, creo que fue una coincidencia interesante en la música con varios proyectos similares. En el 2003 estaba el netlabel Internerds, aparecieron otros compilados independientes, surge «Autobus» la revista de Buh Records donde nos hacen una nota y a partir de ahí decidimos lanzar el tercer disco con el sello y hasta el día de hoy”.

K: Si tuvieras que nombrar un ingrediente que ha estado presente desde la etapa de proyecto unipersonal hasta el día de hoy con esta formación ¿Cuál sería?

J: “Creo que todo es una suma orgánica; van entrando integrantes cambia el sonido pero no se abandona el paso anterior sino se van añadiendo otros elementos. Al principio cuando era unipersonal eran caprichos sónicos más emparentados con soundtracks, lofi, películas de horror, collage, todo más misterioso y torcido; luego entraron elementos más industriales como buscando el caos psicodélico con la inclusión de Valentin y Alfonso. Con Giancarlo y Efrén empezamos a construir las canciones para que los vivos tengan elementos más dance buscando una especie de electrónica rockera. En ese sentido creo que: Pulso, euforia, caos, baile es lo que siempre se ha mantenido”.

G: “Al comienzo yo no entendía de que se trataba, de hecho recuerdo haber ido a un concierto con los Moldes y estar en la puerta escuchando todo a un nivel normal, de pronto un silencio y luego parecía que alguien encendía la licuadora y comenzaba a salir la gente. Después hubo una fecha en la que empecé a sentir el pulso permanente y escuchaba como unos grooves implícitos en los temas. A mí y a Efrén que veníamos de Moldes nos hermanó el gusto por la psicodelia y la experimentación sin tanto aspaviento ni pretensión; más que las estructuras, la teoría y el género se trata de sacrificarse al ritual que está sucediendo; esa entrega caracteriza la explosión de Liquidarlo Celuloide: Más allá del planteamiento estético, hay un compromiso a nivel físico”.

Giancarlo Rebagliati, Alfonso Vargas, Juan Diego Capurro y Efrén Castillo // Foto: Janice Smith-Palliser

K: Verlos en vivo es una experiencia bastante intensa ¿Diferencias entre el Liquidarlo Celuloide del álbum y el de las tocadas?

J: “Creo que está bueno respetar los dos formatos, son dos experiencias opuestas. La potencialidad en vivo es orgánica, hay violencia y un pulso que no debes contener. El elemento de improvisación es importante respetarlo, igual la energía del momento hace que las canciones cambien y mientras más creo que es mejor”.

G: “Son dos planteamientos diferentes. Hay que entender también que es un ritual en que la gente llega de otro lado y si no haces algo que los capture todos van a mirar su celular”.

J: “Sí hay que saber como secuestrar a la gente y llevarla a otro plano”.

K: Y ¿Cómo se ve ese trance de los «secuestrados» desde el escenario? ¿Cuál es la respuesta que espera generar en el público Liquidarlo Celuloide?

J: “En un contexto ideal vemos que todo el mundo está teniendo un ataque de epilepsia y hay gente tirada en el piso. En el 2008 estábamos cerrando el festival Sinestesia y entramos a tocar; no sé en que estábamos, que habíamos tomado pero se generó un caos fascinante con dos horas de puro Noise y la gente en lugar de sentir una prensión o una violencia que los empuje sentían que la energía los impulsaba a generar acciones. Había gente bailando, también un chamán exorcisando a Alfonso mientras tocaba, gente tirada en el piso; fue lo máximo».

G: «El desborde está presente muchas veces y aunque técnicamente puede molestar a la hora de tocar es un gran alimento también».

CIUDAD POST APOCALÍPTICA 

Lima y la ciudad ¿De que modo están presentes en la propuesta de Liquidarlo Celuloide?

G: «Sales de una casa, pisas la vereda y tienes un micro pasándote a 30 cm mientras toca la bocina y hace carrera y luego pasa una moto y hay una marcha. Ese primer plano de sensaciones, la rapidez con la que pasan las cosas está presente. No es algo que se nutra directamente de las estéticas pero de alguna manera las ciudades grandes siempre tienen cierta carga económica, de estrés y caos que se te impregna y la verdad yo me relajo bastante en los ensayos».

J: «Hay una consecuencia pero desde un punto de vista indulgente con el asunto. Si bien es caos, no necesariamente tenemos que percibirlo como negativo. Es más interesante tratar de encontrarle los ángulos estéticos y estimulantes a eso que reina en Lima ciudad post apocalíptica, bombardeo visual y sónico. Hay cosas que la hacen hermosa dentro de ese lenguaje y creo que el esfuerzo de encontrar belleza en el desorden es un recurso que alimenta a quienes hacemos ruidismo o nos inclinamos a buscar un poco los límites a la hora de hacer música. A mí sí me ha servido el filtro que hay aquí afuera».

Cuénteme sobre Superfricción, ¿Cuánto ha cambiado el sonido desde Vértigo Magnético su anterior LP? La voz tiene un papel más preponderante ¿Verdad?

J: «La canción como tal y la chamba interna han cambiado; antes apelábamos más al groove y a ciertos tempos específicos de cambios para generar esta sensación de viaje; ahora en el caso de las canciones varias tienen letras, ya hay una narrativa y toca darle la contra a eso y que el sonido tenga sus propias ideas, incluso que los mismos nombres puedan contradecir ambas cosas y al final generar algo nuevo. Sí, en este disco hay voz, antes eran básicamente letanías, gritos y cosas procesadas. Además Vértigo Magnético es más un disco concepto con una ruta específica este se parece más a una cordillera».

G: «La organización a nivel de estructuras es un poco diferente: Capítulo 1, comerciales, capítulo dos y así. La verdad para mí personalmente tiene la misma esencia: Tratar de cavar en el pulso y dentro de ese pulso es ir aún más allá. Adrenalina por un lado y meditación por el otro tienen importancia para mí y es tratar de unir esos extremos siempre».

K: Tienen tiempo como parte de Buh Records ¿Qué me comentan al respecto?

J: «Buh para mí no solo es un nicho para lo experimental sino abarca un montón de áreas de lo que busca más allá de la normatividad. Es algo muy bueno de lo cual participar ¿sabes? y de hecho todo el prisma de posibilidades sónicas siento que está ahí bien representado en sus diferentes actividades y lanzamientos».

G: «Es interesante. Hay dos posturas a la hora de hacer música: O imitas a la banda que te gusta o intentas hacer algo personal y nuevo. En ese sentido Buh Records se enfoca en lo segundo; hay una preocupación en compilar cierta riqueza auditiva, con elementos novedosos. Sin duda es valiosa la colección de colores que se ha generado ahí».

La presentación de este discazo es este Jueves 14 en La Noche de Barranco junto a El Jefazo, Juan Gris y Taneli Lucis. Imperdible!

EVENTO: https://goo.gl/14WkMD

liquidarlo celuloide

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